Cada gesto tuyo convoca a una hazaña idílica,
mas todopoderosa y tiránica gobierna la crítica,
y la expresión del sentimiento pierde la sencillez.
De repente soy indigno, ya no estoy a la altura...
Destronado el señor de la palabra y la dulzura,
me confino en la mortecina celda de mi timidez.
Cuando me inmole en un arrebato de divina lucidez,
cuando caigan los oxidados barrotes de mi timidez,
cuando la desesperación supere a la falta de coraje,
cuando la locura brinque por encima de los miedos,
con una lágrima, con algún suspiro o con un ruego
te prometo por todo este amor que te lo haré saber.
miércoles, 11 de julio de 2012
martes, 3 de julio de 2012
Sonatina
La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!
miércoles, 27 de junio de 2012
Once rosas rojas y un blanco clavel
Yo lo soñaba entonces, inmune a todo mal
hurgando un horizonte cubierto de regresos,
vestido con el traje febril de la esperanza y los ojos llenos de memoria.
hurgando un horizonte cubierto de regresos,
vestido con el traje febril de la esperanza y los ojos llenos de memoria.
En mi delirio inmenso, jamás imaginaba que podría ser el dueño y creador de cada uno de mis sueños.
Al verlo de mi lado, por siempre desprendido de toda promesa,
me convertía en la mujer más valiente y poderosa que yo nunca había conocido.
Yo sí guardé en el pecho el amor que nunca se olvida,
por mi Dios juro... qué lo adoré tanto...
En las tardes de lluvia se volvía como un niño
a entrometerse entre mis brazos,
Desde la más tierna distancia que nunca quiso acortar.
En algunas noches... como caballero elegante, tomaba mi cintura y me llevaba a bailar.
Nunca amé tanto mi soledad, desde que él descubrió mis más preciados valores...
Jamás lo eché de menos con tanta alegría... desde que él dejó el sonido de su mirada en mi cuarto.
Su amor se distinguía como un blanco clavel de pureza,
entre el dolor que daban las espinas de tantas rosas rojas...
Su amor fue inocente como el primero y eterno como el último...
Su amor no se compara, no se cambia, ni se reniega
...solo se vive.
Once rosas rojas y un blanco clavel...
Y mi ilusión infinita de algún día coincidir con el.
jueves, 21 de junio de 2012
Quiero que la noche sea eterna
Quiero que mi cuerpo sea víctima de tus dedos
y que los poros de tu piel sean mi alimento.
Quiero que tu lengua busque mis rincones
hasta encontrarme el alma en un suspiro.
Quiero beberme todas tus esencias,
hasta calmar mi sed con tus temblores
y sentir el placer mientras tu habitas
las más tiernas moradas de mi cuerpo.
Con nuestras almas en un solo deseo
y nuestros cuerpos en un solo universo,
te entregaré sin condiciones,
mi pasión y mi locura
para que tu dispongas de la cura.
Quiero la noche eterna,
quiero que el día no exista
para estar entre tus brazos
y hundirme en tus caricias.
Quiero un beso tan profundo,
que no deje lugar a dudas
y que haga de la existencia una tortura.
Quiero fundirme contigo,
estar dentro de ti como un fuego,
imposible de apagar.
Quiero abrazarte fuerte
para que no puedas escapar.
Quiero que la noche no muera,
quiero que sea eterna
para amarnos con mas fuerza.
y que los poros de tu piel sean mi alimento.
Quiero que tu lengua busque mis rincones
hasta encontrarme el alma en un suspiro.
Quiero beberme todas tus esencias,
hasta calmar mi sed con tus temblores
y sentir el placer mientras tu habitas
las más tiernas moradas de mi cuerpo.
Con nuestras almas en un solo deseo
y nuestros cuerpos en un solo universo,
te entregaré sin condiciones,
mi pasión y mi locura
para que tu dispongas de la cura.
Quiero la noche eterna,
quiero que el día no exista
para estar entre tus brazos
y hundirme en tus caricias.
Quiero un beso tan profundo,
que no deje lugar a dudas
y que haga de la existencia una tortura.
Quiero fundirme contigo,
estar dentro de ti como un fuego,
imposible de apagar.
Quiero abrazarte fuerte
para que no puedas escapar.
Quiero que la noche no muera,
quiero que sea eterna
para amarnos con mas fuerza.
jueves, 14 de junio de 2012
Sonríe
Siempre en las noches oscuras
cuando nadie te quiere escuchar
en una estrella del cielo
un refugio encontrarás
Siempre en los días más tristes
donde no tienes donde ir
mira a los más humildes
que no tienen un techo donde vivir.
Siempre cuando estés derrochando
y desperdiciando el amor
observa que la vida es corta
y esta llena de ilusión.
Sonríe porque la vida es una
sonríe porque alguien te quiere dar
un poquito de su amor
un poquito de su amistad.
Piensa que hay personas
que no logran encontrar
el amor puro y sincero
el amor tierno y real.
Que lo material se desvanece
y el sentimiento permanece igual
esperando el don generoso
ese don, el don de amars
cuando nadie te quiere escuchar
en una estrella del cielo
un refugio encontrarás
Siempre en los días más tristes
donde no tienes donde ir
mira a los más humildes
que no tienen un techo donde vivir.
Siempre cuando estés derrochando
y desperdiciando el amor
observa que la vida es corta
y esta llena de ilusión.
Sonríe porque la vida es una
sonríe porque alguien te quiere dar
un poquito de su amor
un poquito de su amistad.
Piensa que hay personas
que no logran encontrar
el amor puro y sincero
el amor tierno y real.
Que lo material se desvanece
y el sentimiento permanece igual
esperando el don generoso
ese don, el don de amars
jueves, 7 de junio de 2012
De amor, tristeza y alegría
Todo lo que me he pasado se ha quedado conmigo,
tanto el día alegre cual ése de tristeza y dolor.
De las memorias en versos es que todo hoy digo
porque he sentido en mí tristeza, alegría y amor.
De lo real de mi vida quiero que todo se separe
para entrar de mi noche obscura a un amanecer.
Deseo una mujer donde mi alma siempre se ampare
al ya tener necesidad del amor sin ganas de beber.
Por el desengaño a nada con firmeza hoy sigo
porque a veces estoy cansando de cada cicatriz;
mi alma es el terreno donde siento cada castigo
a ahí mis sentimientos mueren y queda la raíz.
Mi amor ha sido análogo al más oscuro cielo
y aunque veo luz del día, lo negro siempre está.
Liberado hoy ando aquí en este temporal suelo
y a veces reconozco que mi alma tiene un más allá.
He sentido tanto aunque mi vida ha sido poca
y jamás me explico porque mi destino ha sido así.
Pero sobre todas, le deseo besar a una su boca
al estar convencido que sólo ella me haría feliz.
tanto el día alegre cual ése de tristeza y dolor.
De las memorias en versos es que todo hoy digo
porque he sentido en mí tristeza, alegría y amor.
De lo real de mi vida quiero que todo se separe
para entrar de mi noche obscura a un amanecer.
Deseo una mujer donde mi alma siempre se ampare
al ya tener necesidad del amor sin ganas de beber.
Por el desengaño a nada con firmeza hoy sigo
porque a veces estoy cansando de cada cicatriz;
mi alma es el terreno donde siento cada castigo
a ahí mis sentimientos mueren y queda la raíz.
Mi amor ha sido análogo al más oscuro cielo
y aunque veo luz del día, lo negro siempre está.
Liberado hoy ando aquí en este temporal suelo
y a veces reconozco que mi alma tiene un más allá.
He sentido tanto aunque mi vida ha sido poca
y jamás me explico porque mi destino ha sido así.
Pero sobre todas, le deseo besar a una su boca
al estar convencido que sólo ella me haría feliz.
domingo, 3 de junio de 2012
Dulce San Valentín
Derrochando los más felices versos,
una epopeya del encanto romántico.
Luminosidad de ese lustre fantástico,
celestial caudal de idílicos universos.
Este aleluya de zorzal deslumbrado,
¡sublime!... es el día de los sentidos.
Amor, ese suspirado, etéreo objetivo;
navega el deseo, nunca tan enajenado.
Vaporoso, de rodillas ante este clamor,
audaz me exalto multiplicando gracias;
límpido y jubiloso, orate de alabanzas,
¡eterno!... es el ritual célebre del amor.
Noble, con la armadura desnuda y gentil.
Tierno, con una dulzura de leales reflejos.
Íntegro, como el origen pío de este festejo.
Natural, entregado… ¡Dulce San Valentín!
una epopeya del encanto romántico.
Luminosidad de ese lustre fantástico,
celestial caudal de idílicos universos.
Este aleluya de zorzal deslumbrado,
¡sublime!... es el día de los sentidos.
Amor, ese suspirado, etéreo objetivo;
navega el deseo, nunca tan enajenado.
Vaporoso, de rodillas ante este clamor,
audaz me exalto multiplicando gracias;
límpido y jubiloso, orate de alabanzas,
¡eterno!... es el ritual célebre del amor.
Noble, con la armadura desnuda y gentil.
Tierno, con una dulzura de leales reflejos.
Íntegro, como el origen pío de este festejo.
Natural, entregado… ¡Dulce San Valentín!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)